lunes, 16 de noviembre de 2015

Para que existas, existo

No te recuerdo,
ni puedo dibujar tu rostro en los ojos de mi memoria,
no recuerdo tu nombre,
ni el apodo cariñoso que te di mientras te imaginaba entre mis sabanas,
desconozco los nombres que te regalaron tus padres, tus amigos de la infancia o tu primer amor. Poco importa.

Para ser honestos,
no sé de dónde eres, ni a dónde vas.
Pero mi corazón tonto, cuando el fuego de la noche acaricia la luna, oye que las olas le susurran, le palpitan con vaivenes, meciéndole la sangre, y sé que estas,
en alguna parte,
en alguna ola.

Y me emociono.
Nazco.
Me resucito.

Te siembro los pies en mi tierra, para que existas,
te traigo a la vida,
te dibujo un cuerpo, un rostro,
y te calzo zapatos y te visto y te pongo nombre y apellido,
e imagino tus pasos y tus caminos,
y te veo amaneciendo conmigo.

Mis ojos se iluminan con tus buenos días,
y tú sonrisa se dibuja con los míos,
te preparo café y lo bebemos de la misma taza medio dormidos,
sorbemos las gotas que saben a ti,
a mí,
a besos de café y a abrigo. 

Nos besamos las ganas,
y nos despertamos el destino, 
que ignoro si eres el mio, si soy el tuyo, el que nos corresponde,
te invento un nombre, me inventas el mío, 
y sellamos así la suerte de encontrarnos, de tenernos, 
con o sin designio.  



miércoles, 11 de noviembre de 2015

Gotas

Gotas que caen de la regadera estallando al choque con la baldosa fría de la ducha, para perderse y diluirse en nada. ¡Pobres gotas!

Oídos que las escuchan a lo lejos y se acostumbran a su baile. Indiferentes.

Llueve, y escurren gotas por los ventanales, sensuales, lánguidas, rendidas. 

La cornisa forma sus propias gotas, que le recorren con suavidad toda la orilla, palpándole con delicadeza su rugosidad, y con su apatía las ensucia en su camino, dejándolas chorrear turbias.

Las puntas de una rama seca se llena de gotas, que fluyen a lo largo de su cuerpo muerto, otorgándole apariencia de una vida simulada.

Gotas, fluidos, humedad afuera, a lo lejos y en mis adentros,  y tú impasible como un paraguas.  

Llueve, goteo, me escurro. Yo quiero mojarme contigo.