miércoles, 11 de noviembre de 2015

Gotas

Gotas que caen de la regadera estallando al choque con la baldosa fría de la ducha, para perderse y diluirse en nada. ¡Pobres gotas!

Oídos que las escuchan a lo lejos y se acostumbran a su baile. Indiferentes.

Llueve, y escurren gotas por los ventanales, sensuales, lánguidas, rendidas. 

La cornisa forma sus propias gotas, que le recorren con suavidad toda la orilla, palpándole con delicadeza su rugosidad, y con su apatía las ensucia en su camino, dejándolas chorrear turbias.

Las puntas de una rama seca se llena de gotas, que fluyen a lo largo de su cuerpo muerto, otorgándole apariencia de una vida simulada.

Gotas, fluidos, humedad afuera, a lo lejos y en mis adentros,  y tú impasible como un paraguas.  

Llueve, goteo, me escurro. Yo quiero mojarme contigo. 






1 comentario:

  1. cuando el agua se convierte en lago tan sensual como recorrer el cuerpo

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