lunes, 29 de abril de 2013

Deseos clavados.

Sin ningún pudor me desaté la bata frente a ti mostrándote mi cuerpo desnudo. Tus ojos brillaron deseosos y los botones de mis senos respondieron ansiosos a tu mirada.
Con coquetería me acerqué hasta ti, y tomando tus manos las fui guiando suavemente sobre mi cuerpo.
Te dejaste llevar dócilmente, disfrutando ambos, de las caricias que nos proporcionábamos.
Nuestras bocas se llenaron de deseos y los vaciamos en los labios del otro, bebiendo, sorbo a sorbo pasiones y frustraciones, deleites y utopías.
Me despojé del último retazo de timidez y de un solo golpe me senté en ti, clavándome tu deseo erguido hasta el fondo del mío, acunando nuestras ganas.
Círculos de pasión y de placer disentidos creados por el movimiento de nuestras caderas, dándole ritmo al bamboleo de mis senos rozando con tu pecho.
Balanceos, que producen gemidos.
Cuerpos haciendo olas.
Jadeos que se transforman en música para mis oídos.
Notas que se desbordan en orgasmos.
Mis gritos, tus gruñidos, sinfonía que se antoja eterna. Sin ningún pudor.


viernes, 26 de abril de 2013

De guantes largos.

Hace un minuto que te  has ido.
O eso es lo que imagino al no sentirte, ni escucharte.
Me has dejado con el éxtasis de tus caricias ásperas recorriéndome el cuerpo, con la garganta caliente de tanto jadeo y la piel adolorida por tu pasión perversamente medida.
-          No te muevas, me dijiste, sentándome en la orilla de la cama y colocándome unos guantes largos en cada una de mis manos.
Tengo la posibilidad en este juego de desobedecer. Ambos lo sabemos.
No estoy atada, pero mi deseo es seguir  estándolo, aún sin cuerda alguna.
Te espero, mientras recorro cada uno de los momentos que acabamos de pasar, y mi mano instintivamente se acerca a mi sexo, con el deseo de provocarlo.
Me detengo.  Recordando los  guantes.
Se mojarán si me toco como prueba de mi inobediencia.
Deseo rebelarme para provocarte.
Ganarme una a una de las nalgadas que como poco me aplicaras a tu regreso.
Sólo logro que el deseo crezca. Haciendo que mi cuerpo se estremezca y mis poros griten en silencio tu nombre.
Escucho tus pasos. Cada vez más cerca, mientras continuo indecisa, si seré una niña buena.

miércoles, 24 de abril de 2013

El postre

Desabrocho lentamente mis zapatillas. Acariciando mis pies mientras lo hago.
Levanto lentamente mi falda, dejando a la vista mis muslos y el ligero que sostienen mis medias de seda.
Desnudo mis piernas, enrollando las medias hasta la punta de los pies, dejando que me las quites sin tocar mis dedos, de un solo tiro.
Alargo mi pie hasta acercarlo a tu boca.
Te provoco sin dejar que tu lengua alcance la punta de mis dedos.
Todo  llegará a su debido tiempo.
Desabotono los primeros ojales de mi blusa blanca, perfectamente planchada, dejando a penas ver el inicio de mis senos que ya se hinchan de deseo. Sintiendo como sus puntas se marcan en la tela suave de mi blusa.
Levanto la mirada, para verte observarme extasiado.
Sin darte explicaciones, me dirijo a la cocina.
Me ves regresar.
Tus ojos están clavados en mis pies y en el arco que forman en mí andar de puntas. Sin percatarte de lo  que llevo en mis manos. Lo pongo en el piso, sentándome lentamente en la orilla de la cama.
Los dedos de mis pies se entierran en el recipiente.
Miel escurriendo. Es hora del postre.

lunes, 22 de abril de 2013

Sin nombres.

Conociéndote poco a poco, llenándome de cada palabra que aún es susurro, una respiración aún lejana, un rostro que no conozco ni su nombre.
Me busco fantasías en el cuerpo hurgándome hasta las entrañas.
Solo tu voz me inspira. Me incita a cometerme mil pecados en la soledad de la distancia.
Transpiro por ti, aunque no puedes verme.
Mi voz te incita.
Tu voz me acaricia.
Manjares que cada uno prueba, imaginando el sabor del otro.
Sin nombres, sin rostro, solo fantasías que inundan nuestros cuerpos de apetito.
Dedos que toman vida en los deseos del otro y llenan de placer el cuerpo propio.
Me escuchas gemir, y me sientes tuya.
Reconozco el éxtasis recorriéndome los  poros.
La fantasía explota ansiosa en un orgasmo, de dos, sin nombres.

viernes, 19 de abril de 2013

Gratitud.

Cálido encuentro de mi cuerpo con tus manos.
Caricias  toscas que me despiertan el deseo de ser poseída.  
Tus ojos contemplándome. Tiemblo.
Mi cuerpo sintiéndose papel al viento ante tus pupilas negras imperturbables. No sé si sonreír o sólo dejarme admirar.
Como si adivinaras mi pensamiento, eres tú el que sonríes y en tus ojos se dibuja un brillo de ternura.
Te acercas hasta mi oído y susurras muy despacio lo que a continuación vendrá. Regocijándote de mi piel que se eriza con cada palabra tuya.
Con soltura y maestría me atas los pies y las manos a la cama. Mi voluntad está atada a la tuya desde mucho antes.
-          Cierra los ojos, murmuras con firmeza. Y una tela suave me los cubre con delicadeza.

Silencio. La espera.
Inquietud y placer se entretejen en mis entrañas.
Mi mente se retuerce agitada, desconfiada de no tener el control. La calma que se vuelve tortura en mi cuerpo que desea la acción de tus manos.
Algo suave recorre mi vientre. Me tenso. Agudizo mis sentidos intentando adivinar. No son tus dedos, ni es tu lengua.
Me arqueo levantando mis caderas de la cama y tiro sin querer de las cuerdas que atan mis pies. Me recuerdo vulnerable, a merced de tus deseos y me excito.
Lo notas, pero no te inmutas. Continúas con caricias despertando mi piel.
Quiero adivinar qué es lo que me toca. Me libero de todo pensamiento que me limita y me permito solo sentir.
Una rosa me roza y el cuerpo me vibra.
Me relajo, y suavemente acaricias piel y alma.
Disfruto.
Espero.
Sé que falta mucho más.
Imagino tu miembro irguiéndose.
Tu mano araña mis muslos, acercándose a la entrepierna y despertándome de mis ensueños. Tu boca se apodera  de mis senos, lamiéndolos, succionándoles gemidos. Mi boca abierta, con ganas de ti.
Sin hablar te demuestro mi devoción.
Gemir como elevar plegarias al cielo. El paraíso de dos cuerpos en el arte de una misma ambición. Desembocar pasiones, convertirlas en oraciones de jadeos entrelazados con  susurros.
Minutos de efusión.  Calor que quema. Deseos que arden y se derriten como cera que cae sobre nuestros cuerpos para volver a fundirse en la piel.
Te escucho jadear. Lo celebro mientras trato de imaginar tu mirada sobre mi cuerpo. Adivinar lo que estas pensando y  que tanto te excita.
No busco mas, acallo mi mente y solo me entrego. Mi única manera posible de complacerte.
Lo has notado y me bañas en un chorro de agradecimiento, cálido y espontáneo.
Mi rostro se baña de gratitud y mi cuerpo se desploma satisfecho del arte de entregarte al amar.

miércoles, 17 de abril de 2013

Sabor a mi.

Degusto mis propios sabores entre mis labios.
Me sacio la sed con mis dedos.
Mi lengua ávida recoge cada gota de placer nacido del deseo que me brota al verte.
Me miras, y el hambre y la sed te llenan el cuerpo, como a un naufrago años perdido en alguna isla desolada.
Tus ojos me miran como a un oasis en medio del desierto. Seducidos.
Los míos te invitan a sumergirte de lleno sin reticencias. Provocadores.
Bébeme como el mejor de los vinos saboreándome entre tus labios.
Juega con mis sabores entre el paladar y tu lengua.
Mi cuerpo deseándote en cada sorbo que tu boca da en mi intimidad, emanando más y más sabores.
Deja que brote de mí hasta la última gota.
Saboréalas una a una, hasta que solo quede sabor a mí en tu boca.


lunes, 15 de abril de 2013

Eterna primavera

Tengo ganas de emborracharme hasta no pensar en mí y embriagarme de ti, de tus cuentos de primavera, de tu siempre amar de verano.
Tendida en medio del jardín, desnuda en cuerpo y alma, la hierba enredándose en mi pelo y el pasto fino cosquilleándome la cara y el sexo.
Cálido atardecer de abril. Las nubes arropándome el alma, observo al cielo deseando encontrarte.
Siento la yema de los dedos recorrerme la piel y se me escapa un torrente de nuestros recuerdos vivos.
Llueve. Me sonrojo.
Te siento poseerme en cada gota.
Todo en mi se moja.
Mis manos buscan guardarme la lluvia de tus deseos de mí, dentro de mi vientre.
Besos, caricias y susurros, hechos fluidos, entran con facilidad en mis adentros.
Recuerdos y gemidos chocan como corrientes de ríos diferentes pertenecientes a un mismo mar.
Arqueo mi cuerpo, abro las piernas, deseo que entren y salgan todos los afluentes que dejaste en mí. Que me vacíen y llenen de mil corrientes en el mismo atardecer.
Mis dedos escurriendo te recuerdan y con ellos mojo mis labios secos de llamarte entre suspiros.
Una, dos, tres veces.

Pronuncio tu nombre con cada orgasmo y salen arcoíris de mi pubis acalorado que sin tristeza ni añoranza seca tus recuerdos, matizándolos de mil colores y sabores de ti. De mi, de nuestro jardín.


viernes, 12 de abril de 2013

Amanecer amando

La cama destendida, tu cuerpo exhausto de tanto amarnos la noche, mis deseos renaciendo con el alba y en mi boca despertando el placer de despertarte.
Las 6 de la mañana marca el reloj, pongo el café y preparo la ducha.  Te levanto de un beso entre tus piernas, suave, solo para calentarte el amanecer.
Te tomo la mano y la humedezco de mis deseos despiertos, tus ojos se abren y tu boca dibuja una sonrisa juguetona, mientras me dedicas una mirada complice y me atraes hacia ti.
Me resisto, tirándote del brazo para sacarte de la cama. Te dejas llevar. Un vapor emana de la regadera, mezclándose con los vapores que ya nuestros cuerpos  proveen. Nos mojamos juntos y los cuerpos se nos calientan bajo la cascada de lluvia tibia y cristalina.
Tus manos me aprisionan con fuerza, la noche se te despierta y se te mezcla con el día, llenándote de brío y poderío. Tu lengua me recorre, curvándome el cuerpo.
Mi respiración se agita y se me ahoga con el agua.
Me giras, besándome el cuello y la espalda. Mis manos tocan el suelo y el torrente completo de tus ganas, se abren paso entre el chorro de las mías, inundándonos el cuerpo de placer.
Agua y fluidos se entremezclan, bañándonos la mañana del placer que nace de amanecer amando.

miércoles, 10 de abril de 2013

Mi reino

Pudiste haberme abierto la puerta. Pero decidiste abrirme las piernas y yo abrirte el corazón.
Errores, tras errores en esta historia, dónde no había príncipes, ni caballeros, solo una reina, sin rey y un rey sin reino.
Jugamos sin protocolos, como peones de la vida, sin nada que perder.
Mi reino por el placer. Tu corazón por una reina.
Nos abrimos el alma y el cuerpo. Nos descubrimos derrotas pasadas y nos conquistamos cada rincón.
Nos abarcamos las latitudes en mil leguas,  marcándonos paso a paso, el mapa de nuestros tesoros a punta de besos y miles de caricias.
Esperanzas puestas en las posiciones del destino y el destino eligió distancia.
Mi reino por un rey con tu porte y tu espada. Tu corazón ya es de esta reina.

lunes, 8 de abril de 2013

Curvas

Verte enloquecer mientras me dibujas en tu mente debajo del vestido, tratando de traspasar la tela que mi cuerpo cubre. Desnudándome con hambre, mientras nos saciamos el apetito, sentados en el centro del restaurante.
Juego a provocarte con cada bocado que introduzco en mi boca. Mi lengua se lame el labio superior, mientras clavo mi mirada en ti, diciéndote con los ojos lo que después te haré.
Dejo caer el tirante de mi vestido, dejando al desnudo mi hombro redondo y la curva donde comienzan mis senos.
Te remueves en la silla, desesperado, mientras yo aligero el paso en mi plato, disfrutando el sabor del juego.
Cruzo la pierna, dejándote mirar las curvas de mis piernas desnudas.
Quieres irte de ahí y lo sé.
-Comeré postre, te anuncio, regocijándome de tu reacción.
Estas curvas no se alimentan solas, te digo, mientras sonrío.
Puedo ver en tu mirada como ya las acaricias en tu mente, como deseas perderte en ellas, comerme de pies a cabeza, morderme cada pliegue  y lamerme cada gota de placer.
                -¿No comes? pregunto con mi sonrisa más inocente.
                -Mi cena no la sirven aquí, respondes.
Es una lástima, me vería divina sobre estos manteles, te contesto, mientras le doy un sorbo lento a mi café, dejando que caliente mi boca y mi lengua.
Tomando tu dedo, lo paso por el chocolate de mi plato, recién servido, lamiéndolo después lascivamente, sin importar quién nos vea. Tu cuerpo reacciona, se tensa.
He traspasado tu imperturbabilidad.
Ordenas nos suban el postre, mientras me tomas de la mano directo hacia la habitación.
Me quito los zapatos apenas pisando el elevador y dejo caer mi vestido aún en la puerta, no hay ropa interior.
Me recuesto y te susurro, “Su cena está servida, Señor, con postre incluido”

viernes, 5 de abril de 2013

Armonía perfecta

Abrí la puerta. Nos miramos como la primera vez, sonrientes, nerviosos. Me abrazaste y me volví una vez más tuya. Tu cuerpo junto al mío, llenándolo del calor que a mi temperatura le hace falta.
Fingir normalidad es lo mío. Actuar con seguridad y temple tu mejor característica.
Acariciaste mi cara y me recordaste lo bella que me veo en tus pupilas y se me ruborizaron los deseos, sonriendo corazones.
Te desvestiste desmañadamente, es lo único torpe que haces. Esperé a que terminaras y me desvestí para ti, para tus ojos, para tu deleite, haciéndolo suavemente, como si fuera una diosa, como si fuera perfecta.
Mis senos se desnudaron para ti y tus ojos hicieron fiesta, exclamando deseos.
Me recosté sobre ti en el sofá, sintiéndonos el calor. Dejando que los poros de cada piel se fusionaran en uno solo.
Toda desnuda, toda tuya, todo mío. El segundo se grabó eterno en la eternidad del tiempo.
Grabé tu olor combinado con el mío y me pareció conocer la perfección.
Tus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo, mi espalda, dócilmente, sin prisas.
Cerré mis ojos, atesorando la intensidad del momento, de toda una vida.
Levantaste mis caderas y tu alma se metió en mis entrañas y encontró el calor que anhelaba.  Las almas que se unen, no las separa el viento, ni la distancia.
En una misma pauta, nos movimos al compás de los segundos, hasta que se nos durmió el atardecer y nos amaneció la noche llena de frenesí, con sus aromas de luna y sensualidad.
Tu cuerpo y el mío en armonía perfecta. Cada curva encajando bellamente y con cada movimiento un placer nuevo.
Gemidos, susurros, jadeos, deseos, que se envuelven en una lluvia de estrellas para coronar la noche y volvernos sus reyes.
Nos dimos de comer hasta saciarnos las bocas y adormecernos el cuerpo. Luego nos lamimos de puro placer, hasta acabarnos de nuevo.


miércoles, 3 de abril de 2013

Casados de hastío.

Seca de fantasías. Me faltan besos.
No oigo el corazón. Silencio en el alma.
Tu compañía con sabor a soledad me acompaña algunas veces en la cama.
Recuerdos que se vuelven ríos. Momentos que son tedio y nada más.
Olvidé tu nombre.  Te veo el mío desluciéndose de tu piel.
Solo somos desconocidos bailando una vida en común.
Parejas soñando letras escritas en manos desconocidas.
Ya no soñamos a mojarnos juntos.
Hacemos el amor con nuestra propia fantasía. Lejos del otro.
Silencio. Nuestra mejor palabra.
Nos respetamos decimos.
Juguemos, ahora que solo estamos casados con el hastío.
Bienvenido, buenas noches.

lunes, 1 de abril de 2013

Volver.

Aún te veo volver.
Veo brillar tus ojos al verme y tu sonrisa expandirse iluminándolo todo.
Tus brazos abiertos, entregándose y tomándome a la vez. Fuerte, seguro de lo que es tuyo.
Tus labios murmurando dulzuras, mezclándose con los míos que susurran nostalgias.
Un presente, un hoy, un momento y un instante, eso somos tu y  yo.
Aún te veo volver. Y respirar de mi aliento, y alimentar mis respiros.
Tus brazos aferrándose a los míos, con la resistencia de quien no quiere perder lo encontrado.
Tu boca pegada en mi cuello, grabando en colores la esperanza que todo lo puede el amor.
Tic, tac. Un mañana amenaza con llegar, dos miradas se cruzan y un te amo se juran para siempre, mientras te veo volver.