miércoles, 30 de octubre de 2013

Fiestas de primavera

Sentada bajo la sombra de unas ramas.

Las hojas de mis miedos secas están.

Vacío que no da miedo, tierra fértil para arar.

Corazones que alguna vez fueron rotos, hoy no se acuerdan de ninguna cicatriz.

Esperanza asoleada de amores nuevos, calidez y abrigo dan.

Sonrisas sinceras, de colores burbujeantes.

Brazos que se extienden para recibir.

Cuerpos alistándose para la fiesta.

Dos existencias trenzándose en un tiempo, que de sólo serlo, es eterno.
 

 

domingo, 27 de octubre de 2013

Lo ladino del destino

Suéñame despierto y víveme en tus sueños, que así la fantasía no se acabará ni en mil y una noches.

Se lo dejé escrito en el espejo del baño antes de irme. Tenía miedo de enamorarme, pero rara vez se da uno cuenta de que ya es demasiado tarde, hasta que el corazón te estalla de extrañar

Confieso. Que yo solo quería jugar a extrañarlo. Fantasear con verme suya y pregonar al viento que era mío. ¿Pero quién puede contra el destino? Y el destino, nos traía de encargo desde que nacimos.

Por años había podido burlar su escolta, hablo por mí. Pero justo cuando más seguro te sientes que ya cupido no te pisa los pasos, te lo encuentras mirándote de frente y burlándose como niño travieso en tu cara. Divertido.

¡Qué alguien me explique en dónde se colocan las quejas de amor!

Porque de amor nadie se muere, dice el tango, pero te sientes como en el cadalso.

¡Un poquito de compasión!, aclama la voz de mi alma, que no guarda calma, desde que se cruzó con tu voz. Y aquí estoy, perdida en las manecillas del reloj, esperando con esperanza a no morir de amor.

Quiero creer, que el destino por muy ladino, no puede ser malvado. No puede darme de beber manjares, para luego matarme de sed. ¡Me rehúso, lo rechazo!

Tic, tac. Escucho. Tic, tac. Me ata.

El reloj sigue marcando y marcándome la vida el tiempo, que paso sin tus pasos, que vivo sin tus besos.

viernes, 25 de octubre de 2013

Caricias rudas

Dejo la puerta abierta por si llegas, me encuentres entretenida con lo que te a ti te gusta entretener.
Mi cuerpo no está en calma, necesita más que tus besos. Hoy no quiero tus manos suaves, ni tus labios dulces. Mi piel grita por caricias rudas, toscas, groseras, que me arrastren hasta el exceso.
Pasiones bautizadas de rabia, deseos marcados en mi piel palpitante, dedos que arañan y me hacen sentir viva.
Te desvistes mientras me observas. Todos tus sentidos despiertos.
Tu mano me sujeta, empujándome hasta ti. Toda tu virilidad la clavas de una sola vez en mi vientre, avivándolo, encendiéndolo. Mi cuerpo acompasado a cada uno de tus movimientos que comienzan lentos y se vuelven cada vez más acelerados. Mi cuello torcido hacia ti. Estiras mi cabello con fuerza. La quijada tensa. El cuerpo entregado.
Se me descompone la cara de tanto placer. Gritos, gemidos y lamentos que saben a gloria. Y tú, hundido en tu tarea de embestirme hasta venirme.
Líquidos que fluyen por nuestros cuerpos, empapando la cama, llenando la habitación de sexualidad.
Un gemido hondo, un orgasmo. Todo mi sexo palpita, invitando al tuyo a hincharse más, clavándose con más fuerza.
Con destreza me volteas, dejándome frente a ti, tus manos aprisionan mis senos, pellizcando mis pezones, que reaccionan duros. Apenas mi cuerpo reaccionaba ante el daño, cuando tus dientes se apoderan de ellos con fuerza y tú mano tapa mi boca, ahogando el dolor que me marea.
Mordiscos entremezclados con suaves lamidas de tu lengua juguetona y aterciopelada que resulta un bálsamo humedeciendo mis pezones enrojecidos por tu boca.
Mi cuerpo se relaja. Lo notas. Y sin tregua, tu mano baja segura por mi vientre, clavándose en mi entrepierna. Abriéndose paso, firme, completa.
Me arqueo y gimo.
Tus dedos tocándome toda, sintiéndome toda, estremeciéndome las entrañas. El líquido de la vida, escurriendo por tu brazo que entra y sale a placer. Otorgándome un placer doloroso, infinitamente glorioso que agolpa en otro orgasmo. Primero ahogado, después acompañado de un grito delicioso y celestial que sale desde el centro de mi caos.
Sin mover un centímetro tu mano, me giras. Levanto las caderas gustosa, orgullosa. Una nalgada, y tu otra mano entra en acción.
Entras y te quedas quieto. No te mueves, como dejando que mi cuerpo se acostumbre. Me sientes respirar agitada, mi cuerpo entero tiembla. Yo mismo trato de tranquilizarme, de tomar algo de control si es que eso es posible.
Me relajo y disfruto de sentirme abierta.
Despacio acerco mis caderas hacia ti. Ahora soy yo la que se mueve, la que se clava, la que le hace el amor a tus manos. Sintiendo las caricias hondas. Dejando que el cuerpo tome su propio ritmo, relajado, suave, poseído.
Jadeo. Me muevo. Te busco y no me dejas escapar. Te apoderas de mi sexo, lo gozas y yo me dejo poseer gustosa, sin prisa, una y otra vez, balanceándome en tus manos.
La estocada final está cerca.
Lo intuyes.
Escurro. Salpicándote todo.
Tu mano, testigo del recorrido de éste viaje de lluvia, sale de mi vientre, solo para complacerse introduciéndose en mi boca.
Saboreo mis sabores. Y mi lengua se enfiesta entre tus dedos.
Sustituyes tu mano por tu miembro, ahogando los últimos suspiros de mi último orgasmo. No hay mucho que hacer, solo deseas sentir la calidez de mi boca y las caricias de mi lengua.
Estas completamente erguido, las venas hinchadas suplicando ser liberadas, no puedes más, lo veo en tu rostro, que observo desde abajo. Pero deseas extender el placer lo más posible.
Te cojo de las nalgas y te empujo hacia el fondo de mi garganta, sientes toda la humedad. Cierras los ojos. Te excitas. Me clavas tus manos en mis hombros, tensionando todos tus músculos, como si sintieras que la vida se te escapa del cuerpo, y apretando los labios, explotas, inundando mi boca de ti.
Espasmos que contraen y relajan tu cuerpo, sin soltarme, hasta que poco a poco la calma se te vuelve a instalar.
Me miras, entre soberbio y agradecido, te sonrío complacida y orgullosa.
Te tumbas a mi lado. Y dormimos exhaustos, hasta que nos amanezcan las ganas otra vez.
 

miércoles, 23 de octubre de 2013

Querer es lo mío

Te pienso en absoluto silencio, mientras mis recuerdos de ti, gimen cada uno de nuestros encuentros.

Un saxofón en alguna calle, por no sé dónde, suena de música de fondo en mi cabeza.

Cuánta dichosa melancolía.

Revivo cuando escribías deseos sobre mi cuerpo y yo te los  cumplía.

Caprichos como quimeras. Delicias vividas.

Fui tu cama, tu paz, tu remanso, tu día en la noche y tu madrugada sin dormir.

Me prometías eternidades que nunca te pedí.

Yo solo quería ser tu fantasía consumada, tu promesa sin cumplir.

Un día, un mes, un año. El tiempo es tan relativo.

De que me sirve tenerte a mi lado como rutina de desayuno y como cuentas por pagar.

Obligación no quiero. Querer es lo mío. Acaso no es la vida, solo un deseo por vivir. 




lunes, 21 de octubre de 2013

Espiar

Espiar, como lo hacen los desconocidos.

Buscando encontrar lo que no hemos reconocido.

Intimidades por el ojo de un cerrojo, que abren la imaginación a los antojos.

Tocarme sin saberme observada.

Escucharme gemir sin que puedas tocarme.

La bendita gracia del anonimato.

Autorretrato de todo lo que nos parece prohibido, a veces hasta indebido y que tanto nos atrapa.

Piernas abiertas en puertas cerradas.

Deseos descubiertos ante miradas extrañas.

Espiar. El placer y el secreto de todos. Curiosidad innata de nuestras almas.

Reconocernos en el otro a escondidas. Jugar a hurtadillas a revelarnos en otro.


Espiar, por deseo, por casualidad o por saber. Espiarnos sin querer. 




viernes, 18 de octubre de 2013

Vestida de arte

Los domingos me vestiré de arte para que vengas a visitarme como parte de tu cultura.

Seré un día tu musa y otro día, un cuadro de tu exposición. Deseando de vez en diario ser escultura, esculpida y disfrutada por tus manos.

Por las tardes, cuando esté nublado, pintura al oleo, dibujada por tu pincel. 

Y en los días de sol y lluvia, un arcoíris bajo tu piel. 

Acaríciame con cada uno de los sentidos o solo admírame.

Soy tuya aunque no sea tu obra.

 
Soy tu obra aunque sea del mundo. 



miércoles, 16 de octubre de 2013

Ya yo sabía

Y así, simplemente desapareciste, sin dejar huella de la existencia de un nosotros, por más inocente o indecente que fuera.

Ya yo sabía, mi corazón mundano me lo decía.

Tanta música en tus palabras, me confundía, pero era solo el corazón que con ilusión adolescente se engañaba. Sabiendo sin ganas de saber.

Ya sabía, que de existir no aparecerías así. Enigmático y carismático. Tan nocturno.

Se veía venir y no veía, hasta que con una pared en blanco me topé.

No más música, ni trompetas, ni caricias. No más promesas.


Pensé que dolería, pero yo sabía que tampoco eso sentiría. 


lunes, 14 de octubre de 2013

Bajo el mismo cielo

Si esperamos la lluvia para besarnos, perdemos el tiempo.

Hagamos lluvia con nuestros cuerpos y mojemos el cielo.

Orgasmos regalemos al universo, que el mundo está hambriento de un poco de gloria.

Rindamos al cielo, bajo el que nos tocó nacer, uniendo nuestros cuerpos para renacer.

Que sean baile los latidos, aderezados de fluidos, cantados de tanto besar.

Almas cargadas de gemidos que endulcen los oídos de quien nos quiera escuchar.

Bajo el mismo cielo, nos tocó caminar.

Tócame y déjate tocar. 



viernes, 11 de octubre de 2013

Por placer

En cuatro me pongo a tus pies. Porque quiero, por placer.

Descarada te muevo las nalgas, mientras recorro a gatas el cuarto del hotel.

Me acerco hasta ti.

Despacito, mimosa.

Y clavo mi mirada de gata en tus pupilas ávidas de mí.

Ronroneo.

Rozo mi mejilla en tu rodilla, dejándome acariciar suavemente.

Juegos de poder y de placer que se entremezclan entre nosotros y que tanto nos excitan.

Mi lengua se pasea por mis labios, humedeciéndolos, dándotelos a desear. Me tomas el rostro con firmeza, acercándome hasta ti y me los comes de un mordisco. De la misma manera tomas mis caderas y las pones frente a ti.

Una nalgada, la señal del inicio de la noche.  Y mi espalda se arquea mostrándome más.

Sexo duro y puro.

¡Gloria bendita!

Tu pene erecto se apodera de mi sexo a placer. Sin juegos previos. A sabiendas que siempre estoy húmeda para ti.

Mis gemidos hacen eco en tu silencio. Te excitan y te arrebatan a seguir.

Con fuerza me tomas, me embistes, me penetras hasta el fondo. Abriéndote paso entre mis labios que acarician tu pene cálidamente.

Me abro las nalgas, para que veas todo el espectáculo, la presión de tus dedos sobre mis caderas me lo dicen todo.

Mi mano derecha desciende por entre mi pubis, estimulando mi clítoris, un gemido más hondo sale de mi garganta casi seca y un orgasmo invade mi cuerpo, haciéndolo temblar. 

Un chorro caliente, llena mis entrañas.

Tu cuerpo exhausto sobre mi espalda cae, temblando juntos.


miércoles, 9 de octubre de 2013

Manifiesto

Mi boca no quiere pronunciar tu nombre, solo te sabe desear.

Me guardo el eco de tus canciones, para cuando te quiera besar.

Mis  manos te acarician en el silencio de la noche, aunque tú no duermas aquí.

Mi sueño inventado.

Mi paraiso particular.

Mi cuerpo ansía el color de tus besos, la caricia de tus  versos, tus ímpetus de frenesí.

Millones de estrellas son testigo del tiempo que paso buscándote entre ellas. Pidiéndote en deseos.

Maravillas de la fantasía, que me mantienen viva de día y me calientan de noche.

Mágica imaginación la mía, que te trae deseoso de mis pupilas y ávido de mis pasiones.

Morir en ti podría, en un vaivén eterno, o en una sola noche. 



lunes, 7 de octubre de 2013

Ardor frío

Rojo vivo.

               Y yo muero.

Arde el fuego.

               Y vivo frío.

Tu inmutable.

Yo caprichosa.

                     Mi espíritu curioso. 

                                                       Mi corazón indomable.


Aspiro tu ausencia. Ya no huele. 
                                                Escuece.

Sólo el brío de la lumbre queda. Centella. 
                                                                Arde.



Este cuerpo quieto ya no se calienta.
                                                            Se apaga.



jueves, 3 de octubre de 2013

Música suave

Música suave, mis ojos cerrados.

Tus manos se posan sobre mis hombros, con aparente ternura. Pero en silencio comienzan a descender hasta mi pecho, aprisionando mis senos con firmeza para luego acariciarlos suavemente.

Mi cuerpo se relaja.

Un pellizco en la punta de mis pezones los endurecen y pone mi cuerpo alerta.

Intento levantar mi cabeza, pero tu pecho me lo impide.

Siento tu aliento en mi cuello y tu lengua lamiéndome hambrienta.

Me giras.

Tus manos sobre mis rodillas, abriéndome las piernas lentamente, como las cortinas de un telón, esperando una gran función.

Mi sexo me delata, estoy excitada, húmeda. Sonríes satisfecho.

Tus dedos se apoderan de mi sexo, arrancándome el primer gemido.

Dos dedos, tres, cuatro, van abriendo mis labios al ritmo que mi vagina dilata.

Más, te pido.

Suplica me exiges.

Ruego mientras me lamo los labios, saboreando tus deseos sobre mi cuerpo y mis piernas terminan de abrirse de par en par. Tu mano entra, salvaje, firme, deliciosa.

Mi cadera se mueve hacia atrás en un movimiento involuntario, pero luego se entrega al placer de tus caricias abriéndose más.

Me aferro a la silla, sintiéndome mareada. Arqueo la espalda y la dejo caer junto con mi cabeza. Y cerrando los ojos, me entrego completa.

Tu mano entra y sale de mi entrepierna y mis gemidos van y vienen junto con ella. Placer y dolor unidos, entremezclándose, maridando fluidos, gimoteos y quejidos.

Un chorro comienza a gestarse dentro de mí, deseando salir, escurrirse, bañarnos de placer.

Tu mirada clavada en los movimientos de mi cuerpo. En mi rostro que grita de puro gozo.

Mi respiración entrecortada.

Tus dedos sintiendo el líquido que mi cuerpo emana.

Un grito delicioso explota de mi garganta, al unísono que mi vagina estalla en tus manos.

Caliente escurro por entre las piernas, extasiada, sonrío satisfecha. 




miércoles, 2 de octubre de 2013

Ven.

Cuando en tus labios no queden pretextos y solo existan besos, ven.

Cuando tus manos no carguen afanes, y solo tengan caricias, ven.

Cuando tus ojos estén hartos de ver el horizonte  y quieran ver el infinito en los míos, ven.

Cuando tus  pasos quieras descansar, ven.

Cuando no tengas nada que decir y solo me quieras besar, ven.