Así empezó todo; así se volvió nada. Una cama de sábanas añejas, ya sin ansias. Un café, dos tazas, cuatro manos que no se tocaban. Miradas perdidas, sin ganas de encontrarse. Despertamos acostumbrados, ajenos a nosotros. Sin cuidado, sin cuidarnos. Cedimos a la dulce mecedora de lo conquistado. Sin percatarnos que nos oxidaba la rutina. Meciéndonos, nos volvimos olas de mares distantes. Era tanto nuestro silencio que cabían dos cuerpos, era tanto, que nos volvimos cuatro.
A veces me sorprende haber llegado a ser adulto, pienso, mientras revuelvo lento pero con ansia cuadritos de gelatina de colores. Llega una edad en que el ritmo del cuerpo no acompasa con el de la mente. El tiempo de mi cuerpo trae retraso todos los días y mi mente por el contrario chispea curiosidad y deseo. Pongo música. Mis viejas caderas aún guardan buen compás. Aunque seguramente si me veo en el espejo me sentiré ridícula. Hace mucho que decidí utilizar poco esos burlones objetos. Me distorsionan. ¿Qué es más importante, cómo me veo o cómo me siento? Y yo me siento una jovencita, con piernas torneadas, senos firmes, pezones rosados, un vientre plano y cintura de avispa. A pesar de que por alguna razón que no quiero detenerme a comprender, la talla de mis pantalones digan otra cosa. ¡Son tontos! Me visto cada día con los colores que mis neblinosos ojos desean ver. Así, soy un arcoíris, una mañana soleada, un día de playa, una feria, la lotería, el inicio de la primaver...
[Agasajo] Mis manos comiendo tus memorias. [Artesana] La que de placeres teje la vida. [Descaro] Dejar caer mi bata mientras me miras. [Distancia] Espacio que genera fantasía. [Nostalgia] Recuerdo del tenue olor a sexos combinados. [Puerco] El sexo bien hecho. [Sed] De mis dedos recordando tu boca hambrienta. [Sexo] El sublime acto de conocernos a través del cuerpo. [Soez] El deseo de tus dedos. [Soledad] Desconocidos bailando una vida en común. [Somos] Proyecto en edición.