domingo, 18 de enero de 2015

Ganas de faltarle al respeto, con todo respeto

A usted le haría el amor despacito, posándome encima suyo, escalándole el cuerpo desde las pantorrillas, descubriéndole los espacios suaves y los tensos, probándolo todo, sin verlo a la cara para no intimidarme. Acercaría mi oído a su pecho, para escucharle los latidos, le recorrería los dedos con toda la lengua, los chuparía uno a uno, sorbiéndole las cien mil horas escritas. Le recorrería con la punta de mi lengua los antebrazos siguiendo las líneas de las venas en un intento de explorar el ímpetu que le corre por cada una de ellas y que en cada palabra revela.

Llegaría hasta sus hombros que se me antojan amplios, fuertes, seguros, y le besaría cada centímetro donde otros han palmeado agradecimientos, admiraciones, cariños o traiciones, para escurrirle miel y llenárselos de dulzura.

Recorrería su cuello con pequeños y suaves mordiscos de mis labios por diversión, provocándole cosquillas y escalofríos, hasta llegar a su rostro y poder ver si es posible descubrir al hombre íntimo, desnudo, fuera de las letras y de las cámaras y de los quehaceres del mundo. Lo miraría a los ojos, en silencio absoluto y le besaría los labios con suavidad, intensificando los besos poco a poco, incitándole la sed y el hambre de hembra, buscando el lado apasionado, salvaje. Lo embestiría y me dejaría poseer entre la admiración y el deseo que profeso por usted, dejando correr poco a poco los fluidos del placer. 


4 comentarios:

  1. Eso no fue con todo respeto, eso fue con toda la sensualidad convertida en tus palabras.

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  2. Así lo imagino, así lo deseo, así le voy a perder el respeto a mi amado, con todo respeto

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