miércoles, 11 de junio de 2014

Tengo ganas de contarme mis recuerdos


Tengo ganas de contarme mis recuerdos.

De saborearlos sin ningún cuidado, como niña comiendo un helado.

De lamerlos hasta empalagarme y llenarme la boca y las comisuras de los labios. Y saciarme la panza, el corazón y la memoria.

Tengo ganas de atestiguar que estoy viva y vivir para contarlo.

Contar vivencias prohibidas y con ojos divertidos asegurar que son sólo cuentos, historias, fantasías no vividas.

Quiero escribir de cada uno de mis amantes, leer las letras de la eternidad que vivimos en un instante, que a veces duró horas y otras no me acuerdo.

A quién le importa si para tal deseo, debo pasear dos veces por el abecedario y volver si así fuera necesario, a empezar de cero, virgen y angelical desde la A.

Y no es un acto de nostalgia, si no de justicia de vida. Porque si sigo viva, viva estoy para contar orgullosa mi vida.

He sido amada, amante, amorosa, amiga, amiba en ocasiones, pues sin duda más de un dolor de panza he causado a mis amores.

Y entre tantos amores, amando sigue mi vida. Primero enamorada de mí y mañana quizás de ti.


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