sábado, 28 de septiembre de 2013

Si pudieras.

Si pudieras siquiera imaginar remotamente la sensación en tu cuerpo cuando mis labios rocen tu piel y mi lengua la humedezca, estarías aquí.

Si pudieras sentir la lluvia que del interior emana mi cuerpo, al descubrirse con el tuyo, no necesitarías el agua que cae del cielo, sabrías que el cielo son nuestros cuerpos y que la lluvia eres tú y soy yo.

Si pudieras sentir el calor de nuestros cuerpos haciendo el amor, te tostarías al sol bajo las sábanas, enredado a mis brazos y a mi corazón.

Si pudieras nadar entre mis aguas, el mar te parecería poco.

Si pudieras probar mis besos,  llegarías y no te irías.



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