miércoles, 4 de septiembre de 2013

Mientras haya hoy

Estuve en cada uno de los poros de tu piel, marcándote, saboreándote, descubriéndote como si fuera nuestra primera vez.

Recorrer tu cuerpo parecería una fantasía. Mi boca embriagada y consumida de tanto mojarte gemía a la par de la tuya de tanto desearme.

Mis manos se acomodaban a cada una de tus curvas y recovecos, provocando a llenarme de placer.

Piel de pecado y paraíso.  De canela y carrizo.

Mío. Completo, sin prohibiciones, sin juramentos, más los que ofrece la lengua como garantía del placer.

No hay palabras, cuando los labios están ocupados. Ni hay mañana mientras haya hoy.

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