miércoles, 18 de septiembre de 2013

La búsqueda enamorada

Ya no puedo seguir aguantando esta vida en la que despierto pensando, soñando, en que quizás hoy sea el día en que mi mirada se cruza con la tuya.


El día se me convierte en mil vidas, y al pasar las horas en ninguna te encuentro.

No creas que soy una mujer sin fe.

Despierto cada día como quien nace, viendo el brillo de la esperanza en cada nuevo rayo de sol.  Me arreglo el corazón y desnudo el alma, deseando la calma para cuando llegue tu amor. Y cuando en su mayor resplandor está el día, busco sin guía en cada desconocido la mirada del que quiero conocido.

Observo en la gente sus  pasos, sus  manos, intentando reconocer algún rastro de  ti. Hasta que llega la tarde y con ella la duda de que en esta vida, llamada día, te cruces mi amor.

La noche va cayendo y mis expectativas disminuyendo. Hasta que la luna, corona el cielo.

Una vez más, encumbro mis ojos deseosos, que detrás de su brillo, tú también me estés buscando a mí. 




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