viernes, 13 de septiembre de 2013

El encuentro.

Mis pupilas humedecidas por las lágrimas del delirio al ver las tuyas. Profundas, calmadas, armónicas, tan mías.

Tus manos abrazando las mías, con suavidad  y firmeza. Tan tuya.

Tú y yo, frente a frente. Reconociéndonos en el tiempo, en la historia, en esta vida. Presentándonos sin decir palabras. Dejando que el corazón le llame al corazón y las almas se asomen por las ventanas del cuerpo.

Nuestros cuerpos destilando emociones sin prisa, abriéndose paso por cada poro, con calma.
El tiempo no es tiempo y la eternidad el instante.


Nuestros labios suspendidos en la ganas de los labios del otro. Susurrando palabras imperceptibles, suaves, como fondo de música que acompaña el encuentro de dos almas que  se unen a bailar el vals de la vida. 





1 comentario:

  1. Sólo con la cadencia se transmite un sin fin de emociones, aunque imaginar es la fuente de todo placer y gloria; he aquí la muestra. :)

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