lunes, 30 de septiembre de 2013

El banquete

Un olor a vainilla, madera y sándalo se desprende de mis poros, invitándome a tomarme con todos los sentidos. Mis manos se deleitan de la suavidad de mi piel y de la sed de caricias que desprenden al roce de los dedos.
Paz y excitación al mismo tiempo.
Aroma a canela y a azafrán invaden el ambiente, producto de los hervores de la cocina.
Mi propia efervescencia va en aumento, mezclándose en un perfume de deseo, placer y sexo.
Me recorro los  senos suavemente y las puntas se  endurecen y se antojan mordisqueables. Teteros de ficción que alimentan las ganas.
Mis manos descienden por entre mi vientre y mis piernas se abren al calor emanando bálsamos perfumados.
Suave el cuerpo y fuerte las ganas. El agua en la cocina burbujeando y mis deseos  ardiendo.
Gozo tocándome, sin más ambiciones que las del placer de re-descubrirme hermosa.
Mi lengua lamiéndome los  dedos, mezclando jugos de mil sabores, que deposito suavemente entre mis piernas.
Gemidos cocinándose desde las entrañas.
Me percibo como una gran fuente en medio de la mesa de un gran banquete, servida, caliente, dispuesta.
Mil ojos expectantes, hambrientos de tanto manjar.
Estoy lista.
Sírvanse a placer. 



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