viernes, 6 de septiembre de 2013

Aún no amanece.

Seducirte de madrugada, mientras duermes. Lamerte el cuello y morderte suavemente despertándote los antojos, que crecen frente a mis ojos.

Cubrirte el cuerpo con mi boca entre lamidas, besos y mordiscos.

Despertarte con caricias, aderezadas de lujuria, suplicarte sin palabras que me hagas tuya al alba, sin palabras, solo gritos y gemidos que revelan el placer.

Miradas cómplices y sonrisas traviesas, mientras mi lengua segura y decidida rodea tu firmeza derritiéndote todo. Menos tu virilidad que se hace más poderosa con cada caricia.
La satisfacción de seducirte con la punta de la lengua destella en mis pupilas mientras te veo cerrar los ojos.

Mis manos recorriendo el interior de tus muslos y tu boca se abre en un grito silencioso.
Me dejas hacer.

Tiemblas.
Mi cuerpo es tuyo al mismo ritmo de tu entrega.

Aún no amanece, pero el sol ya nace en nuestras entrañas, iluminando nuestras ganas de más.
Nos volvemos día y noche mientras nos amamos. Lluvia y mar.








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