miércoles, 22 de mayo de 2013

Un trío.

Cerré los ojos y le pedí un deseo al cielo que empezaba a oscurecerse en mi día, y apareciste iluminado de estrellas.
Me enamoré de ti y de la noche en que te conocí mientras tejíamos sueños despiertos en nuestros cuerpos desnudos.
La luna llena, redonda y apasionada nos  observaba enamorada. Ambiciosa del amor que nos besábamos.
Le vi las ganas de ahogarse en el brillo de la mañana y obligarnos a despertar de los sueños que nos dábamos.
Sin pensarlo, la atrapé entre mis manos y la até a mi cuerpo de un abrazo, susurrándole al oído palabras de amor para que no se fuera, para que no huyera.
Le invité de nuestra complicidad y nos hicimos trío. Entregándonos el todo, en un pacto prohibido.
Testigos fieles, mi cuerpo y ella, de la explosión de estrellas que tus besos producen en medio de mis piernas.  
Me abrí y te incité a seguir, a continuar besándome cada pedazo de mi piel, mientras yo le hago el amor a ella.


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