viernes, 10 de mayo de 2013

Ganas desbordadas.

Mi ropa ligera y las medias cubriendo mis muslos de un fino encaje te llenaron de excitación.
Una hermosa bienvenida, después de un día cansado, me dijiste, mientras me besabas llenando con tu lengua la humedad de mi boca.
Tus manos acariciando mis nalgas bruscamente. Había encendido tu apetito.
Excitante.
Con cara traviesa y tomándote de la mano, caminé rumbo al dormitorio.
Pero tus ganas se desbordaron en las escaleras tomándome por sorpresa por detrás.
Me dejé poseer.
Excitada, te provocaba levantando mis caderas, deseosa de dejarte entrar más.
El piso frío, tu cuerpo sobre el mío y tus deseos  enterrándose fuertemente en los míos.
Dolor y placer goteando en los mismos cuerpos, que nos trajo el final de un delicioso principio nocturno.

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