viernes, 17 de mayo de 2013

Eres mio.

Morbosamente me observas.
Me vuelvo deliciosa ante tu mirada.
Apetecibles tus deseos  que imagino al advertir la manera en la que me ves desnudarme frente a ti.
Dejo fuera la ropa de trabajo y con ella tiro al suelo a la exitosa mujer  ejecutiva. Quedándome solo con el instinto que habita la capa más próxima a mi piel.
Ligeros, medias de encaje, corsé y tacones.
Mi lengua lamiéndose los labios.
Tu mirada dilatada, tu sexo excitado. Amo las reacciones que te provoco.
A gatas llego hasta a ti.
Comienzo lamiendo suavemente la punta de tus pies. Introduciéndolos en mi boca después.
Tu mano tomando mi quijada, apretándola y llevando tus dedos hasta mi garganta.
Un cruce de miradas cómplices que aumentan la excitación y el deseo de más.
Lamo la palma de tu mano hasta llegar a la muñeca. Succiono suavemente, como un vampiro a su presa. Relamiéndome los labios cada vez mas excitada del sabor de tu piel en mi boca.
De nuevo tu mano se hace presa de mí, llevándome hasta tu zona más íntima. Mi boca se abre para recibirte en todo tu esplendor. Haciéndote mío.
Mi boca se vuelve tu dueña. La dueña que te controla y maneja.
Y tú, extasiado, dejándote llevar.
La suavidad de mi lengua recorriéndote todo, mientras la calidez de mi boca te calienta. Mis labios apretando y soltando en un juego interesante de sensaciones.
Mi garganta mojándote todo.
Succiono. Gimes.
Jadeas. Gruñes.
Arañas las sabanas y me empujas a comerte más.
El placer te rebasa.
Levanto la mirada y me cruzo con la tuya, explotando sin más en un éxtasis total.
Eres mío.


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