lunes, 22 de abril de 2013

Sin nombres.

Conociéndote poco a poco, llenándome de cada palabra que aún es susurro, una respiración aún lejana, un rostro que no conozco ni su nombre.
Me busco fantasías en el cuerpo hurgándome hasta las entrañas.
Solo tu voz me inspira. Me incita a cometerme mil pecados en la soledad de la distancia.
Transpiro por ti, aunque no puedes verme.
Mi voz te incita.
Tu voz me acaricia.
Manjares que cada uno prueba, imaginando el sabor del otro.
Sin nombres, sin rostro, solo fantasías que inundan nuestros cuerpos de apetito.
Dedos que toman vida en los deseos del otro y llenan de placer el cuerpo propio.
Me escuchas gemir, y me sientes tuya.
Reconozco el éxtasis recorriéndome los  poros.
La fantasía explota ansiosa en un orgasmo, de dos, sin nombres.

1 comentario:

  1. Mujer, si puedes tú con Dios hablar, pregúntale si yo alguna vez te he dejado de adorar...

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