lunes, 15 de abril de 2013

Eterna primavera

Tengo ganas de emborracharme hasta no pensar en mí y embriagarme de ti, de tus cuentos de primavera, de tu siempre amar de verano.
Tendida en medio del jardín, desnuda en cuerpo y alma, la hierba enredándose en mi pelo y el pasto fino cosquilleándome la cara y el sexo.
Cálido atardecer de abril. Las nubes arropándome el alma, observo al cielo deseando encontrarte.
Siento la yema de los dedos recorrerme la piel y se me escapa un torrente de nuestros recuerdos vivos.
Llueve. Me sonrojo.
Te siento poseerme en cada gota.
Todo en mi se moja.
Mis manos buscan guardarme la lluvia de tus deseos de mí, dentro de mi vientre.
Besos, caricias y susurros, hechos fluidos, entran con facilidad en mis adentros.
Recuerdos y gemidos chocan como corrientes de ríos diferentes pertenecientes a un mismo mar.
Arqueo mi cuerpo, abro las piernas, deseo que entren y salgan todos los afluentes que dejaste en mí. Que me vacíen y llenen de mil corrientes en el mismo atardecer.
Mis dedos escurriendo te recuerdan y con ellos mojo mis labios secos de llamarte entre suspiros.
Una, dos, tres veces.

Pronuncio tu nombre con cada orgasmo y salen arcoíris de mi pubis acalorado que sin tristeza ni añoranza seca tus recuerdos, matizándolos de mil colores y sabores de ti. De mi, de nuestro jardín.


2 comentarios:

  1. Amiga linda...que bello y original forma de amar, en un jardín y con la lluvia de testigo es como una fantasía llevada a la realidad, "Te siento poseerme en cada gota, Todo en mi se moja. Todo en mi en tuyo, Todo en mi me lleva a ti como esa lluvia deseo que siga lloviendo este amor y nunca pare y y salgan todos los afluentes que dejaste en mí.. Te Adoro

    ResponderEliminar