lunes, 29 de abril de 2013

Deseos clavados.

Sin ningún pudor me desaté la bata frente a ti mostrándote mi cuerpo desnudo. Tus ojos brillaron deseosos y los botones de mis senos respondieron ansiosos a tu mirada.
Con coquetería me acerqué hasta ti, y tomando tus manos las fui guiando suavemente sobre mi cuerpo.
Te dejaste llevar dócilmente, disfrutando ambos, de las caricias que nos proporcionábamos.
Nuestras bocas se llenaron de deseos y los vaciamos en los labios del otro, bebiendo, sorbo a sorbo pasiones y frustraciones, deleites y utopías.
Me despojé del último retazo de timidez y de un solo golpe me senté en ti, clavándome tu deseo erguido hasta el fondo del mío, acunando nuestras ganas.
Círculos de pasión y de placer disentidos creados por el movimiento de nuestras caderas, dándole ritmo al bamboleo de mis senos rozando con tu pecho.
Balanceos, que producen gemidos.
Cuerpos haciendo olas.
Jadeos que se transforman en música para mis oídos.
Notas que se desbordan en orgasmos.
Mis gritos, tus gruñidos, sinfonía que se antoja eterna. Sin ningún pudor.


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