viernes, 8 de marzo de 2013

Un mismo abrigo

Tomándome de la mano, me llevas sin decir palabras hasta la cama, suavemente me tumbas sobre ella sin destenderla. Me despojas de la ligera bata que cubre mi cuerpo. Te alejas y me observas de arriba abajo. Te miro inocente y retadora.
Mis manos juguetean provocadoras con mi cuerpo ya excitado dejando un camino de fuego, dibujando serpentinas en mi vientre,  sabes a dónde me dirijo, pero desconoces el tiempo que demoraré en llegar.
Me disfruto reflejada en tus pupilas que arden, que se encienden de ganas de tocarme. Tus músculos se tensan de contenerse.
La yema de mis dedos haciendo círculos en mi ombligo, bajando sobre mis caderas jugueteando casi inocentemente. Titubeo. No sé si abrir mis piernas o dejarlas como están, no puedo adivinar tus deseos, pero tu mano firme detiene mis dudas, apretando mis piernas. Mi mano sigue bajando, intentando hacerse un espacio entre mis piernas antes de que tú las cierres por completo, quedando mis dedos aprisionados e inmóviles entre mis muslos.
En un solo movimiento tus dedos tocan mi garganta, me arqueo y cierro los ojos instintivamente. Siento tus manos cortándome la respiración,  abro los ojos que se encuentran con los tuyos. Miedo y placer se mezclan en mi piel.
Mi alma se abre, junto con mis piernas entregándose al placer de estar contigo, de ser tuya en un mismo abrigo.


3 comentarios:

  1. QUE RICO RELATO! No lo dejes ahí, regálanos pronto la continuación!! Si quieres yo te comparto después la versión de un servidor!

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  2. Chido... justo lo suficiente para ser finisimo ..

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  3. Jorge Sánchez (Bechys)11:51 p. m., marzo 17, 2013

    Hermosa ...si siempre el amor se hace con amor, se puede expresar esto y sentirlo..."Mi alma se abre, junto con mis piernas entregándose al placer de estar contigo, de ser tuya en un mismo abrigo.", me poryecto e imagino muchas cosas...besos y gracias amiga

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