viernes, 1 de marzo de 2013

Deseos y tormentos

Mi cuerpo. Destrozado por los rayos de mi propia tormenta, ansioso de tantas futuras caricias que ahora eran solo ausencia, quejoso de recuerdos que duelen, yacía inmóvil sobre la cama mullida de edredones de seda que a mi piel se le antojaban como lijas. Habría preferido tus manos pellizcando y marcando cada deseo en mi piel. Pero tus manos eran solo caricias.
Recuerdo. Tus manos recorriendo mi espalda, tomando el camino donde el calor y la humedad forman arcoíris, sacando todos los colores que mis entrañas emanan y pintando paraísos entre las sábanas.
Realidad. Las lagrimas ya no rodaban por mis mejillas en forma líquida, estaba seca, solo lloraba el alma.  Áspera sensación de la despedida anticipada, cuando aún el adiós no está dicho, pero sabes que está por llegar. Tu suave aliento despidiéndose de mi lengua sin una sola palabra de despedida, puro deseo, pura vanidad, vanagloriándose de victoria.
Deseo. De un mañana sobre seda. Nuestras almas retozando amores, hasta la última gota de la noche. Me niego amanecer contigo diciendo adiós, me entrego, total, sin condiciones, amándote el cuerpo furiosa, deseosa de dejar mis huellas en tu piel…. Porque contigo solo quiero bienvenidas.

1 comentario:

  1. Me pareció muy triste... muy bueno, pero triste...

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