miércoles, 6 de marzo de 2013

Baila la mañana

Amanece, se abre la mañana sobre mi cielo, pero mi cuerpo siente noche.  El día no reconoce los cuerpos que en mis sueños se hicieron uno. La luz del día me devuelve la verdad, recorriéndome por la espina dorsal el sentimiento de que el mundo amenaza con detenerse, siento el vacío de tu lado de la cama, de mi lado derecho del alma.
Levanto la mirada a través de la ventana y veo el cielo, perfecto, celeste, esplendoroso, hasta soleado. ¿En qué nube te escondías, cuando aún bailabas de mi mano?
Cierro los ojos y veo tu brazo invitándome a bailar de puntas sobre tus pies desnudos, desnudos los cuerpos, vistiéndonos de música el alma, música que se me antoja  eterna aunque sea por una mañana.

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