jueves, 28 de febrero de 2013

La mujer que se amaba sola

Amante, novia, compañera, esposa, amiga, todo eso  soy cuando en el espejo me veo y me digo te amo.
Una mirada de reojo al espejo que me cautiva, ahí estoy sola ante mí, inundándome de caricias con la mirada, a veces severa y callada, otras veces dulce y  apasionada, me dejo llevar hasta lo mas hondo de ese río de vaivenes de sensaciones y se me eriza la piel de pensarme, de recordarme las caricias que  tan profundamente me regalo. Me satisface la dilatación de mis pupilas, y me deseo el deseo de mis fantasías locas, atrevidas, casi perversas. Rozo el reflejo del deseo en el espejo y me acaricio la soledad en mi compañía.
Me recorro con la mirada y me desvisto con los ojos, mis manos se deshacen de la ropa, dejándola caer al suelo, osada y sugerente. Suspiro, ahogando la respiración extasiada, me deseo y lo sé, me abro ante mi propia imagen y me le entrego sin reparos. Mis manos se posan en mi cuello, bajando suavemente por mi pecho, cierro los ojos, me siento, me disfruto, me provoco, me excito. Bajo paciente por mi vientre, sintiendo la ansiedad en mis dedos por hacerme mía. Un olor a vainilla, madera y sándalo se desprende de mis poros, invitándome a tomarme con todos los sentidos, me dejo inundar, mi respiración se agita, mis manos ceden al placer de tejer caprichos y fantasías sobre lienzos conocidos y descubrir texturas nuevas. Todo es suavidad y ternura que se torna en un torbellino de mil sabores, olores y sensaciones. Mi cuerpo corre prisa, mi deseo baila provocador entre mis piernas incitándome a estallar en mil silencios gemidos al unísono. Me pruebo y compruebo mi amor por el sabor de mis caricias. Me recorro y me averiguo los puntos finales, perdiendo las fuerzas, extasiada por mi propio amor al deseo.  

miércoles, 27 de febrero de 2013

El compositor y su musa

Mi cuerpo abierto esperándote en aparente calma. El corazón cerrado de tanto olvido. Escucho tus pasos por el pasillo, firmes, sin titubeos. Mi corazón palpita aceleradamente y mi respiración se agita. Te me escurres en recuerdos de otro encuentro, de un pasado que se torna presente en mi piel. Cierro los ojos, no quiero verte llegar.
Siento las yemas de tus dedos despertándome el deseo de la piel. Suspiro. Un gemido y todos los poros se abren para ti, ansiosos de tus caricias.
Princesa, susurras en mi oído. Y mis ojos se abren, sumergiéndose en las olas azules de los tuyos, volviéndome mar por dentro y por fuera.

Tu mano suave en mis pies, tus dedos subiendo por entre mis piernas, escribiendo de nuevo una historia, un corto cuento, que en  minutos se vuelve eternidad. Mis labios se abren, mi garganta se cierra, tu boca la cubre y la inunda de palabras sin pronunciar, mientras que tus dedos siguen haciendo música. Las partituras de mi sexo se abren, para ser tocadas por tus notas, todo baila. 

Un DO mayor se acomoda en mis entrañas, el cielo resplandece, se vuelve paraíso, una orquesta de flautas y trombones en el interior... el toque del violín diestro entre tus dedos, y un gemido que reúne todas las notas hoy escritas mojan al compositor y a su musa.


martes, 26 de febrero de 2013

Hasta el fin

Libros que en cada página ofrecen placer y exigen orgasmo. Palabras que se agitan en el cuerpo como lenguas de fuego en boca del ser amado. Letras que caen como lluvia dorada sobre el cuerpo, formando exquisitas figuras de placer, escurriéndose entre las piernas. Acentos que acarician el cuello y encuentra asilo entre los recovecos del cuerpo. Espacios que susurran caricias, deseos de encontrar donde explotar.
Tu, mi libro preferido. Yo, abierta a tu prologo que se introduce en mi mundo letra por letra, susurrándome al oído quien eres, que buscas, de dónde vienes. Me deje acariciar los dedos y tú querías que te cubriera de besos hechos de letra, buscando fantasías. Descubro figuras detrás de las líneas de tus letras y disfruto las obvias. Me enredo entre tus acentos y me escondo en el alma tus palabras de amor que me escriben entrelineas, contigo quiero ir hasta el fin del libro.

El teatro

Se abre el telón.
El teatro del placer está listo para abrir sus puertas a los amantes del arte y el buen gozo. Uno a uno con sus mejores trajes, y sombreros, vestidos de pipa y guante, cruzan la majestuosa y sensual puerta de este exquisito recinto.  
Algunos entran de la mano de sus parejas, otros llegan solitarios. A la mayoría de los caballeros se les ve altivos, seguros de sí mismos. Sus pasos firmes, de señor experto en el arte de la conquista, sus miradas curiosas observan al resto de los  concurrentes. Las mujeres sueltas, desinhibidas, mostrando solo sus mejores atributos, algunas sonrientes, otras coquetas.
Bienvenidos todos los  asistentes a esta primera función. Arriba sus mascaras, abran cada uno de sus  sentidos… PRIMERA LLAMADA, PRIMERA!